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tierraEl drama de la depredación del planeta podría llevar a la desaparición de la especie humana. En el mundo unos 600 desastres naturales ocurren cada año, afectando a más de la mitad de la población mundial. Esta destrucción se ve reflejada en sequías, inundaciones, terremotos, erupciones volcánicas, ciclones y/o deslizamientos de tierra. Una de las más recordadas catástrofes ocurrió en Mayo pasado de este año 2009, cuando el ciclón Nargis atravesó el sur de Birmania y mató a 140,000 personas, en su gran mayoría modestos campesinos. En el año 2005, el huracán Katrina, asoló una de las ciudades más emblemáticas de EE.UU.: New Orleáns, causan- do daños materiales por 75 mil millones de dólares y provocando la muerte a 1,836 personas. Los científicos avizoran que nuevas catástrofes se avecinan porque las condiciones de vida en el planeta se deterioran a medida que la explotación industrial va copando las sociedades. El ser humano con su torpe creencia de ser el centro de la tierra, está creando las condiciones para su desaparición. La explotación indiscriminada de los recursos naturales en las diversas partes del planeta, pone en riesgo la existencia de las diversas formas de vida. Es por ello, que el mundo observa absorto el auge de catástrofes cada vez más frecuentes en el planeta, incluidas las pandemias. Todo ello tiene que ver con la acción del hombre, que en las últimas décadas, se dedicó a destruir lo mejor de la naturaleza con la vana pre- tensión de variar el entorno en el que vivía justificándolo como un « Promover el Progreso ». De ese modo se generó el calentamiento global, provocado por el uso intensivo de combustibles fósiles y otros procesos industriales, originando a la vez, el des- congelamiento de las nieves y la inestabilidad de los suelos. Así ingresamos a un shock en cadena. Al calentarse las regiones templadas se incrementan enfermedades y parásitos que no son comunes, afectando a millones de personas especialmente a gente que posee un sistema inmunológico débil. Paralelamente aumentan las plagas en la agricultura. A la par, se incrementan las inundaciones y disminuye la disposición de agua potable para las necesidades básicas como para la producción de energía eléctrica. Y, al reducirse la humanidad, aumentan las posibilidades de incendios forestales. Considerando que los ecosistemas dependen de un balance de suelo, lluvia y temperatura para su existencia, estos cambios alteran los ecosistemas con funestos resultados. Se prevé que la vida silvestre en la zona costera tenderá a desaparecer y aumentará la salinidad de los suelos. Esto ocurrirá al producirse las variaciones en el nivel del mar. Algunas especies emigrarán, pero la gran mayoría no podrá adaptarse a los cambios y consecuentemente muchas de ellas desaparecerán.

El incremento del nivel del mar y la inundación de zonas costeras, obligará, a millones de personas a emigrar, por lo que requerirán alimentación, vivienda, servicios de salud, mantenimiento, entre otras cosas en las nuevas regiones donde se trasladen. Pero ¿Cómo llegamos a esta situación? o mejor dicho aún, ¿Por qué el hombre moderno, tan cosmopolita él, no llegó a comprender esta verdad, que era el centro de conocimiento de los sabios de las viejas culturas? Un conocimiento que señalaba que la totalidad de los seres vivos del planeta forman una entidad viva donde cada elemento es necesario para el correcto funcionamiento del mundo. Un equilibrio que hacía posible la existencia de las diversas formas de vida. Hace varios años James Lovelock, científico británico, desarrolló la hipótesis Gaia, según la cual el ser humano ha modificado el equilibrio en la tierra, poniendo en riesgo a todas las formas de vida y colocándolas al borde de la extinción. De acuerdo a su tesis, la desaparición de los organismos vivos provoca cambios en el frágil equilibrio planetario, con sus lluvias, desiertos, corrientes marinas, vientos, floración y curso de los ríos. El hombre en su estúpido empeño de cambiar el curso de la naturaleza, transformó las condiciones de existencia, al punto que Lovelock, considera que hemos cruzado ya el punto del no retorno y alterado de tal manera los sistemas de equilibrio que es cuestión de tiempo que la vida, tal y como la conocemos, desaparezca. Esto no quiere decir, que todo vestigio de vida se esfume, pero sí que desaparecerán muchas especies y otras, como el hombre, deberán luchar por adaptar- se a los cambios que sucederán. Tendremos, de seguir la depredación del planeta, que adaptarnos a la desaparición de los bosques, al surgimiento de nuevos desiertos, a la elevación del nivel del mar y a la extinción de los casquetes polares. La raíz de esta tragedia la encuentra Lovelock en una frase « La venganza de la tierra ».

No es posible seguir abogando por el desarrollo porque el consumo de energía daña la tierra y hay que frenarlo, si todavía queremos sobrevivir. Lovelock no cree que la humanidad desaparezca, pero sí que habrá millones de bajas. Con el crecimiento del nivel del mar, muchas ciudades serán sepultadas bajo las aguas. La temperatura será mayor, el sol calentará con más fuerza, y la gente morirá por millares como ocurrió en Francia en el verano del 2003. Los recursos se verán limita- dos y la tierra no se dará abasto para satisfacer a los futuros ocho mil millones de personas. Los signos del calentamiento global, indicaron hace tiempo que había que dejar de maltratar a la tierra, no talar tan- tos árboles, contaminar menos la atmósfera, reducir la dependencia de petróleo y hacer las cosas de otra manera. Lovelock defiende como alternativa la energía nuclear debido a que genera menos residuos y ocupa mucho menos espacio que los derivados de la quema de fósiles. El científico señala lo siguiente « la energía nuclear es la única fuente de energía que puede satisfacer nuestra demanda sin suponer una amenaza para Gaia, ni interferir en su capacidad para mantener el clima y mantener así una composición atmosférica adecuada para la vida ». Lovelock rechaza la propuesta del uso de biocombustibles para reemplazar al petróleo. Su pensamiento se basa porque para producir los biocombustibles, tendríamos que multiplicar por seis la superficie que actualmente dedicamos a la agricultura, un efecto que alteraría el equilibrio del planeta.

El científico propone por el contrario, reducir la superficie cultivada del planeta, sintetizando alimentos para animales de granja. El agrega que el biocombustible sería una propuesta interesante si se obtuviesen de residuos vegetales. Finalmente debemos señalar que la solución para salvar al planeta del grave peligro ambiental en que se encuentra, está en los propios seres humanos, quienes deberían cuidar y respetar la naturaleza, cambiando hábitos y/o estilos de vida. Se necesita cambiar la forma negativa y torpe con la que se busca el desarrollo. Desgraciadamente el perjuicio se hace de forma indiscriminada, sin reparar en nada el inmenso daño que se le hace a nuestro planeta. Todo esto, nos está llevando a vivir cada día en un hábitat peligroso para la existencia humana que va camino a una destrucción acelerada de cualquier forma de vida en nuestro planeta. Evitarlo está en nosotros mismos, es por eso que hay que tomar verdadera conciencia del peligro en ciernes que tenemos al frente.planeta_tierra

*James Lovelock, es un científico británico, nacido en 1919, que se graduó en química, pero que en su larga carrera profesional ha trabajado en multitud de campos: medicina, biología, instrumental científico, geo fisiología, etc. La teoría de Gaia nació luego de un requerimiento que le hizo la NASA para intentar descubrir la existencia de vida en el planeta Marte. El fundamento de la teoría que desarrolló era que los seres vivos y el planeta en el que viven, formaban un sistema complejo con capacidad de autorregulación. La tesis no fue muy bien acogida por otros científicos porque consideraba al planeta casi como un ser vivo. En nuestras próximas ediciones habla- remos más este tema y añadiremos algunos otros más. Eco-sistema, nutrición, salud, ejercicios, fe, transformación personal y espiritualidad son algunos componentes de esta página “VIVIR MEJOR”. VM les informará educará y transformará muchos hábitos que erróneamente hemos mantenido por muchos años. Todos nos quejamos y nos lamentamos porque queremos vivir en un planeta más sano, más puro, pero pocos hacen lo que es justo hacer. Asimismo sucede con nuestro estado emocional, espiritual, físico y mental.   Nos auto justificamos de miles de razones para no comenzar a hacer cambios, nos torturamos, nos resignamos y al final nos autodestruimos. Dr. Tammé McCowin, Fundadora y Directora de Transformación Personal “Oracles of Truth” dijo, “No te contentes con autocomplacencia, esto te lleva al estancamiento. Toma Acción. Envuélvete. Sé inspirador.” Si quieres cambiar y transformar tu vida depende de ti. Toma acción y decídete a VIVIR MEJOR.

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